LLAMADOS A SEGUIR A JESÚS por Chris Wiltrakis, MSBT

Hemos de tener un amor personal a Dios Padre, a su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo que mora en nosotros. De manera particular, reverenciamos en nuestro trabajo y en nuestras oraciones, al Cristo del Calvario, desnudo y abandonado. Expresamos este amor al servir personalmente a sus pobres y abandonados. Regla de Vida # 10
 
La esencia de la vida de los votos es la persona de Jesús. No trata de una ideología o de un fenómeno cultural. Nuestras vidas consagradas no son “una carrera”, una actividad más”.  Más bien, nuestras vidas son un misterio, una aventura de amor, en que buscamos y encontramos y volvemos a buscar a Aquel, el más deseado de nuestros corazones. Esta persecución ferviente de Jesús es la única medida del “éxito” en nuestras vidas (Ver  Gálatas 2,20). Día Siete de los Ejercicios Espirituales del Cenáculo Misionero: Llamados a seguir a Jesús.

Era yo voluntaria en un programa de cuidado paliativo, cuando visité a un sacerdote diocesano que estaba muriendo de SIDA. Eran los ochentas cuando todavía había muchas sospechas rodeando a esta enfermedad. Era un tiempo en el que los enfermeros temían contagiarse por respirar el mismo aire. Era también un tiempo de mucho secreto y vergüenza para el paciente.

Para este sacerdote, a quien llamaré el “Padre Neil”, la vergüenza era insoportable. Sus padres, alguna vez orgullosos de tener a un hijo sacerdote, ahora ¡ni venían a visitarlo! Para su fortuna, un grupo de sacerdotes y Hermanos lo acogió en su hogar y lo cuidó con gran esmero.  Fue en este contexto en donde el P. Neil experimentó una relación con Jesús diferente de la que había tenido con Él a lo largo de su vida.

Me confió que sólo hasta ahora experimentaba lo que había predicado a la gente durante tantos años. El P. Neil siempre atendía al Jesús desnudo y abandonado en la gente que estaba sufriendo – aún si estas palabras de nuestro carisma no son las mismas que él usaba.  La diferencia estribaba en que ahora, el P. Neil mismo era el Jesús desnudo y abandonado. Ahora podía identificarse con Jesús en su sufrimiento físico y espiritual. El P. Neil experimentó en medio de la angustia, la aceptación sin condiciones, el perdón y la sanación que sólo Jesús concede. Por fin tenía una profunda y personal relación con Cristo.

En sus últimos años, la Madre María Sebastián reunía a mi clase de formación y nos pedía suplicar a Jesús una relación personal con Él. Nos dio testimonio con su propia vida de la diferencia entre los cargos, deberes y responsabilidades, y “el fuego que Jesús quiso arrojar sobre la tierra”, en el seguimiento a su llamado. La diferencia estaba en el regalo de una relación muy personal con Jesús.

Hay una cita de Colleen Green, anterior Custodia General del ACM, que me ha retado durante años a seguir el llamado de Jesús:

En algún momento de su vida el misionero se da cuenta que el milagro más profundo y maravilloso que ha sucedido en la historia del mundo es Jesucristo. Ese día es su personal Pentecostés. En el fuego del Espíritu Santo, la timidez, la dilación, el miedo, la ambición personal y toda la preocupación mundial se reduce a cenizas, y desde esas cenizas surge el deseo de compartir el mensaje de Jesucristo. Con gran pasión, Jesús se vuelve el enfoque de la vida. -Colleen Green, ACM

A menudo me pregunto: “¿Habré yo alcanzado ese momento en mi vida?” Espero con ardor vivir la respuesta.

Preguntas para la reflexión:
¿Has llegado a identificarte con el Jesús desnudo y abandonado a través de tus propias experiencias de debilidad, pecado o fracaso? ¿Te condujo ello a una experiencia incondicional de Su amor, Su perdón y Su sanación? ¿Te ayuda en tu ministerio con los demás?

¿Sientes cada día un nuevo llamado a seguir a Jesús?